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Mujer y herejíaPor: Sonia Mireya Torres R.Cuando las carpas ya están listas y nos preparamos para dar inicio a la fiesta tradicional del Aquelarre, conocido también como fiesta de brujas, glorioso día de encuentro cultural y espacio de memoria colectiva, nos apresuramos a participar de la reflexión y del goce, una excusa más para celebrar. Por eso hoy hemos querido, participar de este encuentro lúdico-reflexivo, socavando en los escombros de la memoria, para recuperar un personaje que todas llevamos dentro y a quien tod@s en alguna ocasión hemos temido, pero esencialmente para reivindicar el Derecho a La Herejía. Son numerosas las historias y leyendas que nuestros abuelos o padres, que han crecido con el siglo, narran sobre las brujas. Que enamoran hombres casados al pasar por un sitio prohibido, o seguramente algún familiar se ha enfermado de mal de ojo, le han echado la sal, o le han rezado su suerte. Todos los imaginarios que existen alrededor de las brujas y la persecución de la cual han sido objeto tienen sus raíces en los más remotos orígenes del proceso civilizatorio de los hombres y las mujeres. En la antigüedad, los mitos que las sociedades habían inventado y recreado en su paso por el mundo en busca de respuestas al misterio de la creación, los fenómenos naturales, la natalidad, la fertilidad se remontaban a las divinidades femeninas del prepatriarcado. Las culturas primitivas relacionaban la fertilidad de la tierra, los ciclos de la luna y la mujer, pues ella era quien podía dar a luz, dar la vida. Para los antiguos era un misterio conocer lo que ocurría en el vientre de la mujer cuando se hinchaba y luego de muchas lunas nacía un nuevo ser, posiblemente un hijo del sol; por lo cual siempre se le admiró y respetó. Pero cuando el hombre pensó que de él provenía la semilla que germinaba en el vientre de ella, se rompió la armonía que fue reemplazada por una relación de autoridad y poder del hombre sobre la mujer. Era pues asumida, como la relación entre el sol que daba el calor y la luz para que la semilla germinara en la tierra. - Quizá nunca debieron revelar el secreto del nacimiento a los hombres... Luego del triunfo del patriarcado, las facultades de las deidades femeninas pasaron a ser heredadas por mujeres llamadas como pitonisas, curanderas, herbolarias, comadronas magas, según usaran poder eran "buenas" o "malas", dependiendo sí respondían a los intereses del orden establecido -patriarcado-. Estas concepciones míticas fueron heredadas por diferentes religiones del mundo, donde aún se mantiene la idea de pecado originario de la mujer. Desde entonces, a lo largo de la historia ella ha sido relegada, discriminada y negada en su autonomía y libertad, no solamente el judeo-cristianismo, basta con dar una mirada a la situación de la mujer en los países islámicos y orientales, que se justifican bajo argumentos del orden cultural, cuya discusión está sobre el tapete, y que por ahora solo evidenciamos. En términos comunes y según lo define el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española,Bruja hace referencia a la mujer que tiene pacto con el diablo, quien le concede ciertos poderes. La Bruja ha sido representada como una mujer fea y vieja. Según Victoria Sau, "...La Bruja es el reverso del Hada, generalmente Joven y hermosa. Usa esta última sus poderes mágicos para conceder dones que en el fondo son cualidades que el sistema exige a los individuos...El hada suele aparecer muy femenina, como imagen o modelo de lo que se entiende por la Buena Madre. La bruja en cambio, es percibida como poco femenina, porque se aparta del modelo de mujer creado por el patriarcado"1. Pitt Rivers2 plantea que la representación de la Bruja expresa simbólicamente, la inversión de la división moral del trabajo. La escoba, como símbolo del aparente rol histórico doméstico de la mujer se ve subvertido, al ser cabalgada por la bruja, convirtiéndose en objeto de masculinidad, pues ya no se utiliza cercano a su cuerpo, tomándola por el mango del palo, como cuando se emplea para fines domésticos, sino que ahora montada sobre él la relación se invierte. "...El palo sobresale del lomo y la cabeza peluda de la escoba ocupa una posición en relación con su persona que corresponde en el hombre, al depósito de la fuerza mística de la masculinidad, 'los cojones'"3.
Los aparentes poderes de la bruja, generan temor ante las represalias femeninas, que pueda tomar después de haber sido desposeída de todos sus derechos. Por ello la bruja, se convierte en mujer subversiva del orden patriarcal, además "en el inconsciente del hombre, la mujer suscita la inquietud, no sólo porque ella es la juez de la sexualidad, sino porque él la imagina insaciable, comparable al fuego que hay que alimentar sin cesar, devoradora como la mantis religiosa"4. Lo anterior no hace sorprendente que la caza de brujas de inicios de los tiempos modernos eurocéntricos, tuviera tanta violencia, dirigida especialmente a la pesecusión de los judíos y de las mujeres, identificados como agentes de Satán, no solo por las autoridades eclesiasticas o clericales sino también por los laicos. Desde la Edad media se persiguió a las brujas, que hacían parte de los miedos generados, ante las cosas que no se podían explicar desde la racionalidad occidental cristiana. Ellas hacían parte del maravilloso y fantástico mundo de la noche en el entramado del bosque. La noche cómplice, silenciosa, pasiva favorece el pensamiento y la reflexión en contravía de la acción del día. La persecución sistemática se llevó a cabo con los tribunales de inquisición establecidos en Europa y en el Nuevo Mundo, durante los siglos XVI y XVII. Sin embargo, en 1486 Sprenger y Kramer escribieron el Malleus Maleficarum, en el que atribuyen la brujería como una actividad exclusiva de las mujeres por lo cual, merecían la muerte, como miembros de una categoría inferior, pecadora y peligrosa 5. Los hombres podían ser perseguidos por herejes pero no por brujos, pues Jesucristo les libró de esta condición cuando afrimó: "Bendito sea el Altísimo que ha protegido hasta ahora al sexo masculino de un crimen tan grande: porque desde el momento que quiso nacer y sufrir por nosotros, nos ha otorgado a los hombres dicho privilegio"6. En el siglo de las luces, se logró que la brujería fuera sacada del Código Penal. Al aparecer muchas de las miles de mujeres quemadas, torturadas y asesinadas por brujería en tiempos pasados, no se les castigó porque fueran enfermas, ignorantes, sino porque se constituían y formaban parte importante de un movimiento social subversivo que fue "limpiado" y acabado con la bendición de un dios. En la primera parte del siglo XIX, se identificó la brujería como una conspiración contra la iglesia católica y el orden establecido, porque ellas se encargaban de preparar maleficios contra la autoridad reinante, ayudando a los independentistas. Victoria Sau dice, que de una u otra manera siempre se ha atentado contra la posiblidad de liberación de la mujer de situación de opresión, "En tiempos más recientes, estarían como ejemplo el cierre de los clubs femeninos durante la revolución francesa y el estrangulamiento del feminismo en el sufragismo a principios del siglo XX"7. Hoy en día, existen mujeres y hombres heréticos, que se atreven a pensar y actuar en oposición a lo establecido por el orden moral, social y cultural. De ell@s recuperamos su actitud subversiva y nos adherimos a su constante lucha contra la uniformidad de pensamiento y acción. Sin olvidar desde luego el viejo refrán: ĦQue no hay que creer en brujas, pero que las hay.... las hay! NOTAS: 1 SAU, Victoria. Un diccionario Ideológico Feminista. Icaria Editores. Barcelona, España. 1981.Pag. 45. 2 PITT RIVERS, J. Atropología del honor o política de los sexos. Editorial Crítica. Barcelona, España. 1971. 3 Op. cit. pag. 4 4 DELEMAU, Jean. El Miedo en Occidente. Taurus. Madrid, España. 1989.Pag. 476. 5 SZASS, Thomas. La fabricación de la Locura. 6 SAU, V. Pag. 47 7 Ibíd. Pag. 48. |
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